Aroma, sabor, clarificante, conservador… El lúpulo es una planta sin la que no podríamos entender hoy en día la cerveza.

Aunque en Europa no se utilizo en la elaboración generalizada de birra hasta el siglo XV, el humulus lupulus ya empezó a dar sus pinitos junto a otras mezclas de hierbas durante la época del Imperio Romano.

Se trata de una planta perenne y trepadora que alcanza los 5 metros o más de altura de la cual sólo se utilizan las flores que generan las plantas hembras. El lúpulo forma parte de las tres especies de plantas del géreno Humulus, de la familia de las cannabáceas y hoy en día no entenderíamos la cerveza como tal sin su presencia.

Esta planta aporta amargor derivado de sus resinas, además de deliciosos y diferentes aromas que provienen de sus aceites esenciales. Para suerte de cervecerxs y consumidores, esto hace que cada clase de lúpulo aporte matices distintos que se complementan al mezclarlos junto a otros en distintas proporciones.

Para elaborar la cerveza, distinguimos entre cuatro formas de presentación del lúpulo. Puede ser en flor, donde los conos secos se comprimen y muchxs aseguran que aportan mayores cualidades aromáticas (existen los lúpulos frescos, en los que se utiliza la flor a poco de haber sido recogida y sin haber pasado por ningún tipo de procesado).

Se puede utilizar el extracto de lúpulo, donde los alfa-ácidos y aceites esenciales se extraen de los conos con calor para obtener un líquido concentrado.

Existen los lúpulos en pellet, que se han ganado su puesto en la elaboración de cerveza artesana ya que son menos susceptibles a la oxidación y su traslado y almacenado sea más sencillo. Recientemente, hemos visto aparecer a los cryohops, que vendrían a ser unos pellets en los que el lupulín se extrae de los conos a temperaturas muy bajas, concentrando las resinas y aceites aromáticos obteniendo casi el doble de cantidad que en un pellet convencional.

Podemos dividir entonces, el lúpulo respecto a su función. Aquellos que se utilizan para aportar amargor son los que contienen un mayor índice de alfa-ácidos. Por consiguiente, los que se utilicen para aportar aroma son los que tienen un índice más bajo.

Para terminar, también se pueden clasificar según su lugar de origen, siendo 3 las categorías:

  • Los lúpulos nobles, originarios del centro de Europa y los que habitualmente se usan en las cervezas lager (Hallertau, Tettnang, Saaz o Spalt).
  • Los lúpulos ingleses, que destacan por tener un contenido bajo en alfa-ácidos y por lo general aportan aromas y sabores terrosos, herbales y afrutados.
  • Por último, los lúpulos americanos, que han revolucionado el mercado, y es que muchos tienen un uso dual, es decir que sirven tanto para aportar amargor como propiedades aromáticas muy interesantes.

Acércate los viernes y sábados a nuestro Tap Room y descubre qué lúpulos utilizamos en nuestras birras, cómo los conservamos, y mucha otra información de interés sobre lo que más te gusta, la buena cerveza artesana compartida.

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