La elaboración de la cerveza es un arte practicado desde tiempos anteriores, los antiguos Sumerios y Babilonios ya conocían su existencia. Esta elaboración cuenta con diferentes procesos que transforman sus ingredientes en el refrescante y espumoso brebaje que tanto nos gusta. 

Uno de estos procedimientos primordiales de la obtención de la malta, materia prima básica para la producción de cerveza, es el secado y el consecutivo tostado de la misma. En este punto se definirán tanto el color como gran parte de las características sensoriales de nuestra birra, afectando tanto al aroma como al sabor. 

En el pasado, además de utilizar los medios naturales, que les proferían los rayos del sol, también se valían de otra forma para secar la malta verde. Esta era el secado, al igual que el tostado, mediante el fuego abierto, el cual envolvía y penetraba la malta, confiriéndole un sabor ahumado. 

Esta tipología de cerveza fue muy popular durante la Europa medieval. Para conseguir el ahumado característico de la malta, se utilizaban los combustibles más accesibles para los productores. En la Europa central se solía emplear la madera, mientras que los británicos utilizaban la turba, suavizando las propiedades ahumadas de la cerveza. Entre las maderas predilectas de la época encontramos el roble y el haya, debido a su capacidad energética. 

Esta extendida técnica, empezó a experimentar un visible declive a partir del siglo XVIII. La causa de su descenso de producción fue el auge en el empleo de hornos especiales, con aplicación de calor indirecto. A mediados del siglo XIX esta práctica se extendió por las malterías de alrededor del mundo. Estos hornos permitían alejar el humo de la malta húmeda, librándose del aroma y sabor ahumado en el grano. 

Este hecho causó la desaparición paulatina de las cervezas ahumadas del mercado, salvando excepciones como el de las cervezas ahumadas de Franconia, una región al sur de Alemania, con capital en Bamberg, donde se ha preservado la tradición de la cerveza ahumada durante siglos. 

Últimamente, gracias a los trabajos de las nuevas generaciones de productores de cracftbeer, se ha recuperado la elaboración de las cervezas ahumadas, utilizando diferentes tipos de madera. Esta práctica está acercando este tipo de birras a los/as consumidores/as actuales, obteniendo mayor popularidad y diversificando en su número de estilos, como las porter o las wiezen. 

Sí queréis conocer más curiosidades a cerca de las diferentes tipologías de birras y sus orígenes, pasaros por el blog de REFU Birrerias. Realizamos entradas hablando de lo que nos gusta, la Cultura Cervecera. 

¡Vive la birra!

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